Águila harpía: el ave que confunden con un humano

0

En más de una ocasión se ha viralizado a través de las redes sociales la belleza de esta especie que contiene, anexada a su magnetismo, una particularidad muy especial.

La naturaleza sorprende día a día, la flora y la fauna son todo un mundo de vasto conocimiento sin descubrir en su totalidad por la mayoría de los terrestres que poco tienen que ver con el estudio de estas áreas de la ciencia. Por este motivo, cada cierto tiempo se es testigo de la sorpresa colectiva, la reproducción en masa de fenómenos de la naturaleza que tienen como protagonistas a animales poco corrientes. Ese es el caso del águila harpía  (Harpia harpyja, técnicamente), el águila más grande del Hemisferio Occidental y del Hemisferio Austral, que se viraliza rápidamente gracias a su heteróclita e hipnotizante apariencia, familiar a la de una persona, la cual para los más arrojados podría cumplir con los parámetros de “bruja”.

Cierto es que, en algunas fotografías, la figura de este animal, mencionado como “tigre del aire” por algunos especialistas, es temerosa y en horas donde el sol comienza a disminuir su presencia podría generar un gran mal trago a algún despistado. Su plumaje superior, que genera un contorno circular en su cabeza y culmina con plumas prominentes en forma de corona, las enormes alas que en estado de envergadura agigantan su presencia y unas garras importantes -pueden extenderse hasta 13 centímetros, símil a las de un oso grizzly-, son algunas de las características que hacen que al águila harpía se le asocie con una persona disfrazada, o una bruja.

Lo cierto es que, más allá de las especulaciones creativas, es una de las aves más importantes de las selvas y bosques tropicales de América Central y del Sur, la especie nacional de Panamá, la más representativa de la diversidad biológica de Ecuador y una inspiración colombiana para el diseño del helicóptero Arpía IV. En ese sentido, el avistaje de estas águilas, que pueden vivir hasta 40 años y son de las más poderosas del mundo, es una experiencia alucinante considerada un privilegio.

Específicamente, su hábitat natural es el bosque lluvioso, y se la ubica en zonas como el Sureste de México, extendiéndose por Centroamérica y llegando hasta Colombia, Venezuela, Perú, Brasil, Paraguay y Norte de Argentina. En Jujuy, el primer registro de águila harpía se dio en 2017, cuando dos ejemplares se hicieron presentes en el Parque Nacional Calilegua, avistados por estudiantes de Biología de la Facultad de Ciencias Agrarias de Jujuy, biólogos y un guía de turismo local. De igual manera, su estado en Argentina es crítico, encontrándose entre los animales más amenazados del país a causa de prácticas como la deforestación, la disminución de sus espacios y de sus presas, y de la caza furtiva.

 ¿Su alimentación? El águila harpía es un animal superpredador, es decir, no tiene depredadores naturales por encima de la cadena alimenticia, lo que consecuentemente conlleva a considerar su presencia como un indicio de equilibrio del ecosistema. Entre su dieta ingresan mamíferos arborícolas como monos, coatíes o perezosos, además de reptiles y otras aves de menor magnitud como loros y buitres negros, sin discriminar tampoco presas que se movilicen de forma terrestre y que se crucen por su panorama visual. La alimentación tan holgada refleja el status que porta: ser uno de los animales más fuertes del planeta en términos proporcionales. En determinadas persecuciones, alcanzan velocidades de 50 millas por hora.

Respecto al tamaño, las más prominentes son las hembras, que llegan a medir un metro de alto y dos de envergadura, medición por la que es superada por otras aves. Sin embargo, en términos de longitud -altura-, el cuerpo del águila harpía es más robusto -llegan a pesar 9 kilogramos- y largo que el de las demás águilas.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.