Muy jugado: Cuáles son las siete montañas más peligrosas del planeta

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¡Alerta Spoiler! Para ser la más peligrosa, no hace falta ser la más alta. Por eso el Everest no figura en el ranking pese a sus dificultades. Tomá, mate.

El alpinismo se caracterizó por ser el deporte que rompió con todo tipo de impedimento físico respecto a las capacidades humanas. Montaña que existió, fue escalada; pero, no todo es mera exigencia individual: las condiciones climáticas, los atributos de cada ladera en especial y posibles catástrofes naturales como una avalancha, convergen en la ola de factores que se han llevado la vida de miles de montañistas.

Es por esto que se advierte sobre los picos más peligrosos, que sólo los más preparados y valientes, con algo de fortuna, logran dominar sin quedarse allí para siempre. 

Entre los siete montes más catastróficos está ausente el Everest, aunque lleva consigo la cualidad de ser el más alto con 8,849 m. de elevación, pero sí dicen presente sus hermanos. Annapurna I, K2, Nanga Parbat y Kangchenjunga son los ochomiles.

Ochomiles, sí, así se denomina a los únicos 14 picos en la Tierra que superan los 8.000 metros de altura, que lideran el top de los más peligrosos. Acá, dejamos la lista completa… por si alguien tenía planeado entrenar para desafiarlos. 

Annapurna I

Foto: BBVA

Ubicado en Nepal, convive con las nubes el macizo montañoso de Annapurna, que culmina con un pico (I) de 8.091 metros de altitud, ocupando el décimo lugar de las montañas más altas del planeta. Pero, además, es catalogada como la más peligrosa y difícil de escalar de la Tierra. En sánscrito, su nombre significa «diosa de las cosechas», aunque es más conocido por suscitar escalofríos en cualquiera que lo recuerda.

Por su superficie de nieve y hielo con tendencia a desmoronarse, es muy fácil que desprenda avalanchas. Algunos datos actualizados en 2012, reflejaban un total de 61 muertes con 191 cimas logradas, dando cuenta que el Annapurna no es para aficionados. 

K2

Foto: AGEFOTOSTOCK

Otra vez el Himalaya en la boca del lobo. La cordillera asiática, donde se encuentran todas las montañas que superan los 8 mil metros de elevación, alberga también al K2, la segunda más alta del mundo con 8.611 m. y la segunda más mortal. 

Este gigante de la naturaleza, conocido como la «montaña salvaje», se encuentra entre China y Pakistán. Por su dificultad técnica para el ascenso, un mal movimiento puede ser determinante, tal es así que casi un 25% de quienes emprendieron la ascensión fallecieron.

Nanga Parbat 

Foto: AGEFOTOSTOCK

Si de jugarse la vida se trata, uno de los terrenos más elocuentes es Nanga Parbat, o «montaña asesina», de 8.125 de altitud.

Localizada en la región de los Gilgit-Baltistán, en Pakistán, su flanco sur es icónico ya que cuenta con la pared más grande del planeta con 4.600 metros de altura: la «Cara Rupal». ¿Te animarías a intentarla? 

Kangchenjunga

Foto: AGEFOTOSTOCK

Su nombre se traduce como «los cinco tesoros de las nieves», sin embargo la nieve nunca pareció tan desagradable, ya que sortearse un traspié frente a su clima, tan cambiante como imponente, suena complicado; una avalancha podría surgir en cualquier momento. 

Erigida entre India y Nepal, tuvo la primera escalada en 1955. Desde ese momento, se cobró decenas de escaladores.

El Eiger 

Este pico le da un giro a la geografía que domina los primeros puestos, ya que nos traslada a los Alpes. Si bien tampoco se acerca en su elevación, con 3.970 metros, la cara norte que posee (Nordwand, o en su defecto «pared asesina») es digna de las mejores apuestas por ser todo un desafío técnico escalarla, y requiere de gran habilidad. No obstante, se suma otro inconveniente: grandes cantidades de rocas desfilan por la vertiente al desprenderse.

Cerro Torre y Fitz Roy

Cerro Torre
Monte Fitz Roy

Atención, ahora sí para los amantes de los deportes extremos que residen en Argentina. En la Patagonia, se destaca en el paisaje el Cerro Torre, de 3.128 metros de altitud, catalogado en 1952 por el francés Lionel Terray como «la torre imposible» por sus paredes lisas y empinadas. 

Además, está el Fitz Roy, o cerro Chaltén, en el que su altura discreta (3405 m.) poco representa los obstáculos que posee. El clima de allí es extremadamente inestable, y en simultáneo a los vientos que golpean con fuerza la montaña, el pico presenta lajas en estado de suma verticalidad, pulidas y resbaladizas. Todo un encuentro con el cuchillo entre los dientes ante la naturaleza. 

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