Las claves para elegir un buen celular

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El precio, la durabilidad, la cámara. Son varias las aptitudes que se analizan a la hora de adquirir un dispositivo móvil.

Con los avances tecnológicos, los celulares se renuevan contínuamente y se torna casi imposible estar al día. Es por eso que el común de la gente busca algunas características básicas que permitan un buen rendimiento y uso prolongado, mas no hacer grandes gastos económicos. Al momento de elegir, es bueno que el cliente analice qué herramientas fundamentales serán de mayor relevancia para sus intereses y que, en el balance, haya un equilibrio entre precio y calidad.  

Memoria RAM. Fundamental para optimizar la velocidad del smartphone. No se trata de la memoria de almacenamiento a largo plazo, sino que la RAM otorga al móvil la capacidad de cargar todas las funciones del dispositivo en el momento en que están siendo ejecutadas; de allí, el procesador sacará toda la información que necesite. Si bien varían los tipos y su calidad, mientras más memoria RAM contenga el dispositivo, mayor será su rapidez y rendimiento. 

Lo adecuado, principalmente en Android, que demanda mucha memoria para sus procesamientos (y que, generalmente, en todos los celulares esto aumenta con el tiempo), es que el smartphone tenga como mínimo 2 GB de RAM, y para un funcionamiento ideal 4 GB o más. 

Imagen de natureaddict en Pixabay

Memoria ROM. Mejor conocida como «almacenamiento interno» por los usuarios, la ROM se encarga de, básicamente, albergar las aplicaciones, datos y programas que sumemos al dispositivo, y hasta al propio sistema operativo. Es decir, si la RAM dota de velocidad, la ROM de espacio de almacenaje.  

Por lo general, esta herramienta, equivalente al disco duro de los ordenadores, será útil cuando abarque entre 32 GB, 64 GB o más, dependiendo de los fines que desee darle quien esté en búsqueda del smartphone. Asimismo, existen las tarjetas SD o microSD que pueden colocarse de forma externa para aumentar las posibilidades de almacenamiento. 

Imagen de Dean Moriarty en Pixabay

Procesador. Algo así como el cerebro del celular, uno de los componentes más importantes para su funcionamiento. Este determina qué tan rápido se interpretarán las señales y la información que se emitan. Su rapidez o lentitud repercutirá en todas las actividades que se realicen con el móvil. 

Como todo artefacto, también se debe interpretar en pos de los requisitos de la persona. Quien utilice el aparato para abordar funciones básicas como llamadas y mensajes, no dependerá de una calidad tan elevada como aquél que aspire a tener videojuegos de alta exigencia. 

Cámara. Hay quienes buscan en su próximo teléfono exclusivamente una buena cámara, y el momento de elegir toma un aspecto decisivo cuando ninguna es igual a la otra, ya que cada marca tiene su impronta. 

La cantidad de píxeles no siempre significa buena calidad fotográfica. Luego de los 10 megapíxeles, la resolución tiende a perder importancia. Es más relevante, por ejemplo, la apertura del diafragma, que determina cuánta luz ingresará al sensor. Se mide con el número F y cuanto menor sea, mayor apertura y luz al sensor: f/2.0 o menos, aumentarán las posibilidades incluso cuando haya poca iluminación. 

Imagen de Lukas Gehrer en Pixabay

Batería. En este punto son muchos los que padecen el tormento de carecer de una durabilidad extensa respecto al uso del celular durante el día. Llevar el cargador a cada lugar, las paradas en un café o incluso el pedido de ayuda a quien utilice uno con la misma ficha que el olvidadizo, son algunos de los sucesos desafortunados provocados por la mala calidad de la batería. 

Cada procesador gasta diferentes cantidades de batería. Para prevenir, se debe tener en cuenta el total de energía que almacene, es decir, el tamaño de la batería (medido en miliamperios) y además que puedan ser cargadas velozmente. Para ello existen cargadores especiales que potencian la velocidad de carga. 

Pantalla. La visibilidad no pasa desapercibida, existen diferentes pantallas y a cada momento aparecen otras nuevas. La calidad mínima recomendada para quienes presten importancia a ella es la de full HD; cuando el teléfono que interesa supera las 6 pulgadas, hay alternativas que mejoran la estética visual como la Quad HD.

Imagen de Chin Onn Ong en Pixabay
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