Amistad canina: Cómo ayudar a tu perro a superar la muerte de su par

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Al abrirle las puertas de casa a un perro, es posible que entable un fuerte lazo afectivo con otro de su especie si este ya se encuentra viviendo allí. Al morir alguno, su compañero sufrirá la pérdida al igual que sus dueños.

La amistad perruna es posible: los canes son seres sociales y tienen la capacidad de percibir emociones complejas que se asimilan a algunas de las que experimentan los seres humanos. Cuando se adopta a un perro como mascota, posiblemente el amor esté presente en cada tramo de relación; y de la misma manera sucederá en caso de que dos o más de la misma especie compartan hogar y forjen una convivencia llena de aventuras. Por ese motivo, sufrirán la muerte de su compañero en caso de que suceda, y necesitarán ayuda para superarla.

De acuerdo a un estudio realizado por la Sociedad Americana de Lucha contra la Crueldad hacia los Animales (ASPCA), casi siete de cada diez mascotas muestran indicios de depresión luego de la pérdida de otro de su manada. En esa línea, los especialistas advierten cuáles son los comportamientos que señalan un estado de extrañamiento y cómo sobrellevarlo. Principalmente, será esencial sostener la rutina que llevaban antes: las actividades lúdicas y los paseos al aire libre ayudarán a que su estado de ánimo no se agrave.

Por otra parte, según el sitio web Experto Animal, el apoyo emocional y afectivo no sólo ayudará a la persona que perdió a su perro, sino también al ser de cuatro patas que lo acompañaba. Hacerse de un espacio en el día para compartir con él será una grata muestra de apoyo mutuo que servirá para transitar el desconcierto.

No obstante, en el tiempo que pasen juntos, las experiencias que sean del agrado del animal pueden tornarse fundamentales. Permitirle disfrutar de los momentos de placer, como dormir juntos o visitar lugares abiertos donde correr y jugar, serán una gran ayuda para el perro.

Aun así, quienes se dedican al cuidado de éstos animales aseguran que se debe acudir a la ayuda de un especialista en caso de que la tristeza sea muy profunda. Las señales de depresión se asimilan en cierto punto a la que puede padecer un humano. La aflicción puede manifestarse en indiferencia ante los juegos que previo al suceso sí eran de su agrado, tramos de sueño excesivamente largos, y el apego desmesurado con aquellos que habitan su entorno. En casos de abatimiento profundo, consultar a un veterinario -quien a su vez derivará a la persona en cuestión a un psicólogo canino de ser necesario- será lo más acertado.

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